Do Deceased Loved Ones Visit Us

Vida después de la muerte y recuerdo de los seres queridos

¿Pueden visitarnos nuestros seres queridos fallecidos? Qué dice el Espiritismo

Los recuerdos, los vínculos familiares y la memoria de los difuntos según Allan Kardec

En muchas familias, los primeros días de noviembre son un momento para recordar a quienes ya no están. Hay quienes visitan el cementerio, llevan flores o encienden una vela. Otros recuerdan a sus padres, abuelos, parejas o amigos desde casa, quizá cuando su ausencia se hace especialmente dolorosa. Y, en medio de esos recuerdos, puede surgir una pregunta: ¿saben nuestros seres queridos fallecidos que seguimos pensando en ellos?

El tema también interesó a Allan Kardec. En El Libro de los Espíritus dedicó varias preguntas al recuerdo de los difuntos e incluso a su supuesta presencia en los cementerios durante los días en que se les rinde homenaje.

¿Pueden visitarnos nuestros seres queridos fallecidos?

El Espiritismo parte de la idea de que la conciencia y los sentimientos no desaparecen con la muerte del cuerpo. Según esta doctrina, el alma continúa su existencia en el mundo espiritual y conserva los vínculos afectivos que tuvieron importancia durante la vida terrenal.

En la pregunta 488 de El Libro de los Espíritus, Kardec pregunta si los familiares y amigos que han muerto sienten por nosotros una simpatía mayor que los espíritus desconocidos. La respuesta recogida es afirmativa y añade que pueden protegernos en la medida de sus posibilidades. Para el Espiritismo, por tanto, la muerte no rompe necesariamente los lazos de verdadero afecto.

Eso no significa que nuestros familiares fallecidos permanezcan siempre a nuestro lado ni que cualquier sensación repentina o suceso extraño demuestre que nos han visitado. El pasaje de Kardec se refiere a un vínculo espiritual, no a la certeza de una aparición visible o de una manifestación física.

¿Por qué se recuerda a los difuntos en noviembre?

Las costumbres varían de un país a otro. En España, muchas familias visitan los cementerios el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, mientras que la conmemoración católica de los Fieles Difuntos corresponde al 2 de noviembre. En México, el Día de Muertos reúne durante esas fechas tradiciones propias de recuerdo y homenaje a los fallecidos.

Kardec aborda una cuestión relacionada en la pregunta 321 de El Libro de los Espíritus. Pregunta si los espíritus acuden junto a quienes rezan ante sus tumbas. Según la respuesta recogida, atienden al llamado del pensamiento ese día igual que cualquier otro. Sin embargo, se reunirían en mayor número porque son más las personas que recuerdan a sus difuntos. Cada espíritu prestaría atención principalmente a sus seres queridos, no a la multitud de visitantes desconocidos.

Esta mayor presencia no se atribuye a un poder especial del 2 de noviembre. Según la explicación espírita, lo importante es que muchas personas dirigen sus pensamientos hacia quienes han fallecido.

La misma idea podría aplicarse al aniversario de una muerte, a un cumpleaños o a cualquier día en que recordamos de pronto a alguien que ya no está.

Una comunicación espírita de 1860

El tema no aparece solamente en El Libro de los Espíritus. En diciembre de 1860, la revista Revue Spirite publicó una comunicación recibida durante una sesión de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, celebrada el 2 de noviembre. El mensaje, transmitido por medio de la señorita Huet, fue atribuido al espíritu del escritor Charles Nodier.

Cuando se le preguntó si en esos días los espíritus acudían en mayor número a los cementerios, la respuesta señaló que regresaban con más espontaneidad a los lugares donde descansaban sus restos, porque allí se dirigían los pensamientos y las oraciones de los vivos. También se preguntó por aquellos difuntos cuyas tumbas ya no recibían visitas. La respuesta destacó la importancia de las oraciones dedicadas a todos los fallecidos, incluidos los desconocidos y olvidados.

Se trata de un documento histórico que recoge una comunicación espírita, no de una prueba independiente de que los espíritus visiten los cementerios. Aun así, permite comprender cómo interpretaban los primeros espiritistas la relación entre el recuerdo de los vivos y quienes habían muerto.

¿Es necesario visitar el cementerio para sentirnos cerca de un ser querido?

No necesariamente, si nos atenemos a la respuesta de la pregunta 323 de El Libro de los Espíritus. Kardec pregunta si visitar una tumba proporciona al espíritu más satisfacción que una oración hecha en casa. La respuesta explica que la visita es una forma exterior de expresar el recuerdo. Su valor, sin embargo, dependería de la sinceridad del sentimiento, no del lugar.

Para quienes seguimos vivos, el cementerio puede tener un significado muy personal. Podemos llevar flores, encender una vela o quedarnos unos minutos en silencio. Pero quien vive lejos, no puede desplazarse o no dispone de una tumba concreta que visitar no tiene por qué sentir que recuerda menos a la persona que amó.

¿Qué significan nuestros recuerdos y oraciones para los difuntos?

En la pregunta 320 de El Libro de los Espíritus, la respuesta indica que ser recordado puede aumentar la felicidad de un espíritu que se encuentra bien y consolar a otro que sufre. Por su parte, El Evangelio según el Espiritismo, capítulo XXVII, apartado 18, presenta la oración como una forma de apoyo y compasión hacia los espíritus que, según esta doctrina, atraviesan un periodo difícil.

No hacen falta palabras aprendidas de memoria. Para algunas personas es natural rezar en silencio; para otras, recordar un momento compartido, sentir gratitud o desear paz a quien ha partido. En la visión espírita, la sinceridad de la intención importa más que la forma del ritual.

Tampoco conviene olvidar a quienes ya no tienen a nadie que visite sus tumbas. La comunicación publicada en Revue Spirite en 1860 propone que la compasión puede ir más allá de nuestra propia familia y alcanzar incluso a personas cuyo nombre desconocemos.

Estas fechas pueden ser una ocasión para detenernos un momento y pensar en quienes formaron parte de nuestra vida. ¿Pueden percibir realmente nuestros pensamientos? Sigue siendo una cuestión de creencia y búsqueda espiritual. Pero el valor de un recuerdo sincero no tiene por qué depender de que recibamos una respuesta.

Preguntas frecuentes

¿Nos visitan los familiares fallecidos solo en noviembre?

Según el Espiritismo, no. La pregunta 321 de El Libro de los Espíritus indica que los espíritus responden a los pensamientos de los vivos también en otros días. Durante las conmemoraciones de noviembre se reunirían en mayor número porque más personas recuerdan a quienes han muerto.

¿Que haya más espíritus significa que habrá más apariciones?

No. El pasaje de Kardec sobre la reunión de los espíritus no afirma que aumenten las apariciones visibles ni que un espíritu deba manifestar su presencia. Un recuerdo intenso o una sensación personal no son, por sí solos, pruebas de que esté cerca.

¿Debo ir al cementerio para que un ser querido sepa que lo recuerdo?

Según la pregunta 323 de El Libro de los Espíritus, no. Visitar una tumba expresa que pensamos en alguien, pero lo importante sería la sinceridad y no el lugar. También podemos recordar a esa persona o rezar por ella desde casa.

¿Tiene sentido recordar a los difuntos que ya nadie visita?

Dentro de la tradición espírita, sí. Una comunicación publicada en Revue Spirite en 1860 destaca el valor de las oraciones por los difuntos desconocidos u olvidados. El Evangelio según el Espiritismo presenta la oración como un acto de compasión y ayuda.

Fuentes y lecturas recomendadas

  • Allan Kardec, El Libro de los Espíritus: segunda parte, capítulo VI, preguntas 320–323 (recuerdo de los difuntos, conmemoración de los muertos y visitas a las tumbas); segunda parte, capítulo IX, pregunta 488 (familiares y amigos después de la muerte).
  • Allan Kardec (dir.), Revue Spirite, diciembre de 1860: «Le jour des morts» («El día de los muertos»), comunicación atribuida a Charles Nodier el 2 de noviembre de 1860 y recibida por medio de la señorita Huet. Texto original en francés.
  • Allan Kardec, El Evangelio según el Espiritismo: capítulo XXVII, apartado 18 (oraciones por los difuntos y los espíritus que sufren).

Continúa leyendo

Publicaciones Similares